lunes, 31 de marzo de 2008

La Isla Menos Morovis









Una de las cosas que nunca podré olvidar son los recuerdos gratos que han quedado en mi de mi cuando vivía en Morovis.

Ahora puedo entender que todo lo que experimente para aquella época, fué maravilloso.
Recuerdo nuestra casa en la Calle Principal del pueblo, justo al lado de la Parroquia del Carmen y viene a mi mente el primer campanazo en la mañana para anunciar la primera misa. Yo iba a la misa de las 10:00, pero no me gustaba mucho porque le tenía miedo a la estatua de San Miguel pinchando al demonio. Ver todas esas imagenes era como una pesadilla. Recuerdo un día que entré por el lado izquierdo del pulpito, que había una puerta que daba a un lugar que por cierto no sé que era y al entrar ahí, casi me muero cuando ví todas aquellas imágenes mirándome y salí corriendo del lugar y nunca más me atreví a ir allí. Nada, cosas de niños.
Solía tambien hacer algo de maldades cuando llegaba el momento de hacer la donación a la iglesia. Cuando pasaban lo que le decián el cepillo, yo veía como la gente echaba unas monedas y como yo era chiquita y no tennía monedas, hacia que echaba monedas al cepillo., pero tambíen me dormía en la misa. A todo esto, lo más que me gustaba era cuando la iglesia celebraba las fiestas del Carmen, ah! eso si era divertido!, claro primero había que asistir a misa y luego venía la mejor parte para mi, la musica, el baile, las luces, los fuegos artificiales, las máquinas de dar vueltecitas, los caballitos eran mis favoritos. Cuando ya llegaba el momento de terminar las fiestas, sentía tristeza y todos los dias deseaba que volvieran pronto para volver a disfrutar de ese momento que para mi era una maravilla, aunque llegaba un momento en que me olvidaba de las fiestas, porque pronto serían las fiestas de Navidad.
Ah! que linda época ésta! Me sentía que vivía en el país de las maravillas. Cuando se acercaban las navidades, solo pensaba en el arbolito que tendríamos, en lo rico que olía y la magia de las bombillitas de burbujitas y en la cajita de Craker Jack que mi tía me mandaría desde Nueva York. Recuerdo que para ésta época hacía un frío increíble, una de las cosas que extraño era ese clima frío, el cual ya casi no podemos disfrutar, exepto en estas últimas navidades que las temperaturas han estado bastante frias. Pienso que si en esta epoca las temperaturas en Morovis ha bajado a unos 66, 67 y 69 grados, me puedo imaginar que en aquel momento serían mas bajas, había menos contaminación y menos automoviles.
Los automoviles eran una rareza en Morovis, muy pocas personas podían tener un auto. Recuerdo, que mis hermanas y yo nos asomabamos por la puerta de la sala para ver los autos pasar. Hacíamos competencia de quién contaba más autos, pero pasaban mas caballos que autos. Casi todos los que viajaban al pueblo en caballo para hacer sus compras o solo de paseo o para asistir a misa, solían atar los caballos a los postes de la luz, o de alguna pared de algun negocio.
Me acuerdo de la tienda de Don Rafael Otero, la tienda de Don Che, recuerdo a Tabo, que hacía mandados a todo el que nescesitara algo, la tienda de mi tía Julia, mi tío Gaster, la farmacia al lado de nuestra casa, el bar de Mon, con su bellonera y su música que resonaba por toda la calle principal con las canciones de Felipe Rodriguez y el Trío Vegajaveño, la tienda de Doña Susana, donde mi madre compraba telas para hacernos ropa. Recuerdo tantas cosas de mi pueblo Morovis, que siento nostalgia al pensar en ellas porque la vida era sana, humilde, alegre, todo el mundo a un paso lento, sin prisa, con la esperanza de progreso, respetando los días feriados, la semana santa, respetándose el uno al otro, compartiendo, honrando la familia, etc., en fín, cosas que no volverán, pero que quedaron grabadas para siempre.
Morovis, la Isla Menos Morovis, tal vez no te merezcas ser llamado así, pero la suerte y la madre naturaleza quizo que fueras único. Rodeado por montañas, alejado de progreso, te hizo ser único.
MOROVIS , ERES UNICO!







Quién no ha pasado alguna vez por éste puente sin haber disfrutado de lo maravilloso que es este flamboyan que se encuentra a la orilla de la carretera?
Por esta carretera puedes llegar a Vega Baja. Actualmente conecta con el expreso que te lleva a la 2, o puedes doblar a la derecha más adelante por el expreso y continuar por la antigua carretera para que disfrutes del paisaje y la sombra de los árboles. Por lo general ésta era la carretera que todos usabamos para ir a San Juan, por ser la más transitada. Ahora nos dirigimos hacia el expreso y en menos de media hora estamos en el área metropolitana.
Esta era nuestra casa y se encontraba situada en la calle principal de Morovis frente a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. La misma fue construída por mi tatarabuelo. Hacia el frente de la casa se encontraba la tienda de mi abuelo Ramberto yhacia la parte de atrás se encontraba lo que era la vivienda de la familia. La casa era muy grande y tenía un patio con un tamarindo y dos árboles de aguacates. Actualmente en el lugar de donde estaba la casa, ahora hay una pizzeria. La extraño.
En la foto aparecemos mi madre América , mi tía Tula, mi hermana Carmen, Peyo y yo en lo que era la tiendita de mi tio Gaster.







Morovis es un pequeño pueblo al centro de la isla de Puerto Rico rodeado de bellas montañas el cual fué fundado en el 1818. Através del tiempo la población de Morovis ha ido aumentando para alcanzar un total más o menos de 37,845 habitantes, aumentando así cada año.
Morovis se encuentra localizado en el norte de la isla y está rodeado por Manatí, Vega Baja y Vega Alta por el norte; y con Orocovis por el sur, Corozal por el este, y con Ciales por el oeste.
Superficie: 100.8 km² / 38.9 millas²
Elevación: 375 metros
Las montañas de Morovis se ven majestuosas en la distancia y hay cuatro picos importantes que son El Cerro Avispa con un total de unos 1,460 pies, El Cerro Malo, con 2,247 pies, El Cerro Purrón, con 1066 pies y el Cerro Quirós contando éste con 1,568 pies de altura sobre el nivel del mar. Al subir a las montañas puedes disfrutar de la vista maravillosa y ver a lo lejos el mar y durante las noches claras, puedes disfrutar de un manto increible de estrellas que nunca podrás olvidar. Si eres aficionado a la astronomía o solo te gusta acercarte más a las testrellas con un telescopio, trae uno contigo cuando viajes a las montañas, aí la aventura será más fascinante.
Topografía: Pertenece a la región de las colinas húmedas del Norte. Además, la parte Norte de su territorio se incluye en la zona cársica, la cual se distingue por presentar cuevas, mogotes y sumideros

En Morovis se encuentra el area conocida como Las Cabachuelas que se distingue por su valor arqueólogico y ecológico. También se puede distinguir por sus sumideros y mogotes, además de un sistema de cuevas importantes. Éste es un habitat muy importante para una varidad de plantas y aves tales como el pájaro San Pedrito y el Pájaro Bobo. En el bosque de las Cabachuelas hay una varidad de insectos que viven en las cuevas. El Guabá es uno de estos, además de los murciélagos, que salen en bandadas al ponerse el sol. Las Cabachuelas fué uno de los lugares donde existió una de las últimas poblaciones indigenas de Puerto Rico.
En su destino por los años, Morovis luchó para llegar a la meta del progreso, trayendo con esto a nuestro pueblo, mejores estructuras físicas, centros comerciales, farmacias de renombre, un mejor estadio para deportes, un centro de salud entre otros. Además de un expreso con una vista increible de árboles, flamboyanes, ceiblas, robles, úcaros, palmas reales, tulipanes africanos, yagrumos, y otros como las gujanas que al florecer parecen un manto de nieve durante los meses de invierno, alimentan la vista del viajero en su ruta al La Isla Menos Morovis. Además de ser un pueblo pequeño, este se extiende con sus catorce barrios, los cuales son: Barahona, Cuchillas, Franquez , Monte Llano, Morovis Norte, Morovis Sur, Pasto, Perchas, Pueblo, Río Grande , San Lorenzo, Torrecillas, Unibón y Vaga

Morovis también es un área donde puedes disfrutar de las actividades y fiestas que se celebran todos los años, además de ser un lugar exquisito por su clima, (especialmente durante las noches). Los paisajes son un expectáculo que ningún aficionado a la foto debe perderse. En los cambios de temporada, especialmente en la primavera, se decoran las montañas con los bellos colores de los robles y los tulipanes africanos, siendo éste uno de los mejores momentos para tomar fotos y llevar un recuerdo de Nuestra Isla Menos Morovis.
Una de las características mas resaltantes de Morovis es la unión que existe entre sus habitantes, lo que lo hace ser un pueblo armonioso donde todavía puedes encontrar la mano amiga que te abre las puertas para ofrecerte ayuda o darte un vaso de agua para calmar la sed, una hondeada de mano al pasar por el camino o un saludo cordial, haciendo con esto que Morovis sea una gran familia.
Morovis cuenta con una gran cantidad de artesanos que le han brindado fama a nuestro pueblo por la calidad de su artesanía. Instrumentos musicales, muebles artesanales, tallas de santos, etc., por mencionar algunas de estas.
Entre otras cosas, Morovis tiene fama por su comida típica.
Los pasteles de Lole, el pan de " la patita echá", los pastelillos, las butifarras, las ricas alcapurrias, los Tacos Pancho y muchas más que han sido las favoritas de todos. Además, por su clima y tierra fértil, las frutas y verduras son muy ricas en sabor, textura y apariencia. En la foto de abajo tenemos la yuca blanca, deliciosa y de gran tamaño.
Morovis cuenta con restaurantes donde puedes disfrutar de un buen día con la familia o amistades. Las fondas son bién típicas con su matrimonio (arroz y habichuelas) con su (bisté) como le decimos, y unos tostoncitos bien crocantes que te dejan deseando más y por supuesto el aguacate (si es la temporada)




por Luz A. Cordero